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TERAPIA BURGOS Y ONLINE

El vínculo, la calma y sentirte acompañado/a también forman parte del proceso.

El proceso terapéutico es único para cada persona. Aunque a veces podamos atravesar situaciones similares o compartir emociones, nuestra historia, nuestras experiencias y nuestros vínculos hacen que cada camino sea diferente.

Iniciar tu propio proceso te permitirá comprender mejor lo que te ocurre y mirar tu historia con mayor claridad. A lo largo del camino, podrás cuestionar ciertos patrones, creencias o mandatos —sociales, familiares o personales— que hoy pueden estar generándote malestar.

La terapia también es un espacio para reconectar contigo: con tus necesidades, tus deseos y aquello que es importante para ti en este momento de tu vida.A veces puedes sentir que la terapia no funciona o no es para ti. No te preocupes, es porque no habías encontrado el espacio adecuado.

Te acompaño en tu proceso para que puedas dejar de sentirte como te sientes.

A lo largo de la vida, es habitual atravesar etapas en las que todo se hace cuesta arriba. Momentos en los que podemos sentirnos desbordados o desconectados de nosotros mismos.

En ocasiones, también aparecen sensaciones físicas o emocionales que no comprendemos del todo, que nos generan inquietud o incluso miedo.

Si te encuentras en este punto, puedo acompañarte en un proceso en el que empezar a escucharte con más atención, dar espacio a aquello que te está generando malestar y comprender de dónde viene todo ello, conectando con tu historia, tus emociones y tus necesidades.

A través de este camino, podrás empezar a entenderte mejor, tratarte con mayor amabilidad y aprender a cuidarte de una forma más respetuosa contigo. También te ayudará a reconectar con lo que necesitas, con tus valores y con tus deseos, para darles el lugar que merecen en tu vida.

En definitiva, es un proceso que te permitirá sentirte más en conexión contigo y con tu propio bienestar.

Terapia para adultos

Como personas adultas existen numerosos motivos por los cuales queremos empezar un proceso terapéutico. Entre ellos podemos encontrar: ansiedad, depresión, problemas de pareja, problemas de autoestima, pérdidas significativas, malestar emocional, problemas de alimentación, dificultad para poner límites, desarrollo personal…

Sea cual sea el motivo por el que has decidido empezar este proceso, estás siendo muy valiente tomando esta decisión y va a ser un paso que va a marcar un antes y un después. Si estás en este momento, me alegro de que estés invirtiendo y dedicando tiempo a cuidar tu salud y bienestar.

Tomar la decisión de empezar terapia no siempre es fácil. A veces llega en momentos de bloqueo, de confusión o de desgaste emocional. Otras veces aparece como una necesidad más silenciosa: la sensación de no estar del todo bien, de vivir con demasiada exigencia, ansiedad o desconexión.

La terapia es un espacio seguro en el que poder parar, escucharte y entender qué te está pasando realmente. Un lugar donde no tienes que poder con todo, donde puedes expresar lo que sientes sin juicio y empezar a construir una forma de vivir más coherente contigo.

Iniciar terapia es un acto de cuidado y responsabilidad contigo. No significa que haya «algo mal en ti», sino que estás dispuesto/a a mirarte, comprenderte y generar cambios reales en tu vida.

A lo largo del proceso trabajaremos para que puedas:

  • Comprender lo que te ocurre y por qué.
  • Gestionar mejor tus emociones.
  • Mejorar tu relación contigo y con los demás.
  • Tomar decisiones con mayor claridad y seguridad.
  • Aliviar tu malestar.
  • Mejorar tu día a día.
  • Construir una vida más equilibrada y alineada con lo que necesitas.

Dar este paso puede marcar un antes y un después. Y no tienes que hacerlo solo/a.

Terapia infantojuvenil

Psicología para niños

Tomar la decisión de llevar a un hijo o hija al psicólogo no siempre es fácil. Es normal que surjan dudas, incluso cierta preocupación. Sin embargo, pedir ayuda a tiempo puede marcar una gran diferencia en su bienestar y desarrollo emocional.

A lo largo de la infancia, los niños pueden atravesar momentos de dificultad que no siempre saben expresar con palabras. A veces lo hacen a través de cambios en su comportamiento, irritabilidad, miedos, dificultades en el colegio, problemas para relacionarse o una mayor dependencia emocional.

Esto no significa que haya algo «grave», pero sí es una señal de que algo está necesitando ser atendido.

La terapia infantil ofrece un espacio adaptado a ellos, donde pueden expresar lo que sienten a través del juego, el lenguaje simbólico y la relación terapéutica. Desde ahí, se trabaja para ayudarles a comprender sus emociones, desarrollar recursos y recuperar su equilibrio.

Además, el acompañamiento a las familias es una parte fundamental del proceso. Como madre o padre, no tienes que tener todas las respuestas, pero sí puedes contar con orientación para entender mejor lo que le ocurre a tu hijo/a y saber cómo acompañarle de forma más efectiva.

Acudir a terapia no es alarmarse, es cuidar. Es ofrecerle a tu hijo/a herramientas que le ayudarán no solo ahora, sino también en su futuro.

Puede ser buen momento para consultar si notas en tu hijo/a:

  • Cambios frecuentes de humor o mayor irritabilidad.
  • Dificultades para dormir (pesadillas, miedo a dormir solo, despertares).
  • Miedos intensos o preocupaciones constantes.
  • Problemas en el colegio (rendimiento, conducta, adaptación).
  • Dificultades para relacionarse con otros niños.
  • Rabietas muy intensas o difíciles de gestionar.
  • Regresiones (volver a conductas ya superadas).
  • Tristeza, apatía o falta de interés por actividades que antes disfrutaba.

Terapia para adolescentes

La adolescencia es una etapa de grandes cambios, tanto a nivel emocional como personal. Es un momento de búsqueda de identidad, de necesidad de pertenencia y, al mismo tiempo, de diferenciación.

Muchos adolescentes se sienten incomprendidos, desbordados o perdidos. Pueden aparecer dificultades como cambios bruscos de humor, aislamiento, conflictos familiares, baja autoestima, ansiedad o problemas en el ámbito académico y social.

Para los padres, esta etapa también puede resultar especialmente compleja. A veces surgen dudas sobre cómo actuar, cómo comunicarse o hasta qué punto intervenir.

La terapia ofrece al adolescente un espacio propio, confidencial y seguro, donde poder expresarse libremente sin sentirse juzgado/a. Un lugar en el que empezar a entender lo que le ocurre, gestionar sus emociones y desarrollar herramientas que le ayuden a afrontar esta etapa con mayor seguridad.

Puede ser recomendable buscar apoyo si observas en tu hijo/a adolescente:

  • Aislamiento excesivo o rechazo al contacto social.
  • Cambios muy bruscos de humor o irritabilidad constante.
  • Baja autoestima o inseguridad marcada.
  • Ansiedad, nerviosismo o sensación de desbordamiento.
  • Conflictos frecuentes en casa o dificultades en la comunicación.
  • Problemas académicos o desmotivación.
  • Cambios en hábitos (sueño, alimentación).
  • Conductas de riesgo o impulsividad.
  • Sensación de vacío, tristeza o falta de sentido.

Pedir ayuda en este momento no es un signo de debilidad, sino una forma de facilitar que el adolescente pueda crecer de manera más saludable y construir una base emocional sólida para su vida adulta.

Terapia para los trastornos alimentarios

La relación con la comida y con el propio cuerpo puede volverse muy compleja en determinados momentos de la vida. Los trastornos de la conducta alimentaria no tienen que ver únicamente con la alimentación, sino con cómo una persona se percibe, se exige y gestiona lo que siente.

Detrás de estas dificultades suele haber un gran malestar emocional: inseguridad, necesidad de control, miedo al rechazo, baja autoestima o una autoexigencia muy elevada. Por eso, no se trata solo de «cambiar hábitos», sino de comprender qué hay debajo de esa relación con la comida.

Muchas veces, tanto la persona que lo vive como su entorno pueden tardar en identificar lo que está ocurriendo. Incluso puede normalizarse o minimizarse. Sin embargo, intervenir a tiempo es clave para favorecer una recuperación más sólida y respetuosa.

Puede ser recomendable buscar ayuda si notas:

  • Preocupación constante por el peso, la comida o la imagen corporal.
  • Restricción de alimentos, dietas muy rígidas o miedo intenso a comer ciertos alimentos.
  • Episodios de ingesta descontrolada (atracones).
  • Sentimientos de culpa o vergüenza después de comer.
  • Uso de conductas compensatorias (ejercicio excesivo, vómitos, ayunos prolongados).
  • Cambios significativos en el peso o en los hábitos alimentarios.
  • Evitación de situaciones sociales que implican comida.
  • Pensamientos muy críticos hacia el propio cuerpo.
  • Sensación de pérdida de control o de estar atrapado/a en esta situación.

La terapia ofrece un espacio seguro, confidencial y sin juicio, donde poder entender el origen de estas dificultades y comenzar a construir una relación más sana con la comida, el cuerpo y uno/a mismo/a.

Pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino un paso valiente hacia el bienestar. Recuperar la relación con uno mismo es posible, y no tienes que hacerlo en soledad.

Terapia familiar o sistémica

A lo largo de la vida familiar, es normal que aparezcan momentos de dificultad. Cambios, crisis, conflictos o situaciones que generan malestar y que, en ocasiones, resultan difíciles de gestionar sin ayuda externa.

La terapia familiar sistémica es un espacio en el que se trabaja no solo con una persona, sino con el conjunto de la familia o con las relaciones que forman parte de ella. Porque muchas veces el problema no está en un solo miembro, sino en cómo se están dando las dinámicas, la comunicación o la forma de relacionarse.

Acudir a terapia familiar no significa que «la familia esté mal», sino que hay algo que necesita ser comprendido y atendido para recuperar el equilibrio.

¿Cuándo puede ser recomendable la terapia familiar?

  • Conflictos frecuentes entre padres e hijos.
  • Dificultades en la comunicación o sensación de no entenderse.
  • Problemas de conducta en niños o adolescentes.
  • Situaciones de cambio (separaciones, duelos, mudanzas, nuevas etapas).
  • Distanciamiento emocional entre miembros de la familia.
  • Dificultades en la convivencia.
  • Cuando un miembro de la familia está atravesando un problema que afecta al resto.

¿Qué se trabaja en terapia familiar?

  • Mejorar la comunicación.
  • Entender las dinámicas familiares que están generando malestar.
  • Favorecer relaciones más sanas y respetuosas.
  • Desarrollar herramientas para gestionar conflictos.
  • Reforzar los vínculos familiares.

Beneficios de la terapia familiar:

  • Mayor comprensión entre los miembros de la familia.
  • Reducción de conflictos y tensiones.
  • Mejora en la comunicación y en la convivencia.
  • Fortalecimiento de los vínculos afectivos.
  • Sensación de mayor equilibrio y bienestar familiar.

«Si sientes que vuestra situación se está haciendo difícil de gestionar, podéis pedir una primera sesión de valoración.»

Terapia online

La terapia online es una forma de acompañamiento psicológico que se realiza a través de videollamada, permitiendo acceder a un proceso terapéutico desde cualquier lugar, sin necesidad de desplazamientos.

La terapia online ha demostrado ser igual de efectiva que la terapia presencial. Lo más importante en un proceso terapéutico no es el formato, sino el vínculo que se establece, la calidad del acompañamiento y el compromiso con el proceso.

¿Cuándo puede ser una buena opción la terapia online?

  • Si tienes dificultad para desplazarte o poco tiempo disponible.
  • Si vives en otra ciudad o país.
  • Si buscas mayor flexibilidad horaria.
  • Si te sientes más cómodo/a en tu propio espacio.
  • Si quieres mantener continuidad en tu proceso, aunque cambies de lugar.

Beneficios de la terapia online:

  • Mayor accesibilidad y comodidad.
  • Ahorro de tiempo en desplazamientos.
  • Flexibilidad para adaptar las sesiones a tu rutina.
  • Posibilidad de elegir al profesional que mejor encaje contigo, sin limitarte a tu zona geográfica.
  • Continuidad del proceso en diferentes momentos o etapas de tu vida.

Elegir terapia online es una forma de adaptarse a tu realidad y facilitar que puedas cuidarte sin que las circunstancias sean un obstáculo.