Adolescencia

Autolesiones en adolescentes: por qué ocurren y cómo actuar

Autolesiones en adolescentes: por qué ocurren y cómo actuar

Descubrir que tu hijo o tu hija se hace daño a propósito remueve muchísimo. Aparecen el miedo, la culpa, el enfado o la sensación de no haberlo visto venir. Todo eso es comprensible. Las autolesiones en adolescentes suelen ser una señal de un malestar profundo que necesita atención, y tu forma de reaccionar puede abrir la puerta a que pida ayuda. Aquí encontrarás qué significan, cómo actuar en casa y cuándo buscar apoyo urgente.

Lo esencial
  • Las autolesiones suelen ser una forma de aliviar un dolor emocional muy intenso.
  • No siempre implican deseo de morir, pero siempre hay que tomarlas en serio.
  • Calma, escucha y ayuda profesional funcionan mejor que el castigo o el drama.
  • Si hay riesgo para su vida o ideas de suicidio: 024 o 112, sin esperar.

Si hay riesgo para la vida o tu hijo/a habla de querer morir, actúa ya. Llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad: gratuita, confidencial y disponible las 24 horas, también para familiares. Ante una emergencia, llama al 112. Los menores pueden llamar además al Teléfono ANAR de ayuda a niños y adolescentes, 900 20 20 10, gratuito y 24 horas. Si una herida necesita atención médica, acude a tu centro de salud o a urgencias.

Qué son las autolesiones y por qué aparecen en la adolescencia

Una autolesión es un daño que una persona se provoca a sí misma de forma intencionada. En la mayoría de los casos busca aliviar, durante un rato, una emoción que siente como insoportable. Funciona como una válvula de escape: baja la tensión unos momentos, pero el malestar de fondo sigue ahí y a menudo vuelve con más fuerza.

La adolescencia es una etapa de emociones intensas y de pocas herramientas todavía para gestionarlas. Detrás de una autolesión puede haber cosas muy distintas:

  • Angustia, ansiedad o tristeza que el adolescente no sabe poner en palabras.
  • Rabia o frustración que no encuentra otra salida.
  • Sensación de vacío, de no sentir nada, o necesidad de «sentir algo».
  • Culpa o castigo hacia uno mismo, muchas veces ligados a una autoestima baja.
  • Situaciones que le desbordan: conflictos en casa, acoso, una ruptura, presión académica.

Entender la función que cumple ayuda a mirar más allá de la conducta. Para la familia, la pregunta útil pasa a ser «qué le está doliendo tanto», más que «qué ha hecho». Cuando la dificultad para manejar las emociones es central, trabajar la regulación emocional forma parte del camino.

¿Autolesionarse es querer suicidarse?

No necesariamente. Muchas autolesiones buscan calmar un dolor emocional que el adolescente no sabe aliviar de otra forma, sin intención de morir. Aun así, nunca deben tomarse a la ligera. Indican un sufrimiento importante y, en algunos casos, pueden convivir con ideas de suicidio. Por eso siempre merecen atención profesional.

Tú no tienes que averiguar sola o solo cuál es el caso. Esa valoración corresponde a un profesional. Lo que sí puedes hacer es preguntar con claridad y sin miedo si ha pensado en quitarse la vida. Preguntarlo de forma directa y tranquila no le mete la idea en la cabeza, y le demuestra que puede contártelo. Si la respuesta es sí, o tienes dudas, llama al 024.

Señales que pueden hacerte sospechar

Muchos adolescentes lo viven en secreto, por vergüenza o miedo a la reacción de su familia. A veces lo descubres por casualidad, o te lo cuenta un amigo suyo o el centro educativo. Otras veces lo que cambia primero es su estado de ánimo. Conviene prestar atención si notas, de forma mantenida:

  • Heridas o marcas que no encajan con la explicación que te da.
  • Aislamiento: pasa cada vez más tiempo a solas y evita a familia y amigos.
  • Cambios bruscos de humor, irritabilidad o tristeza que no remiten.
  • Frases de desesperanza, de ser una carga o de que «nada importa».
  • Cambios en el sueño, en la alimentación o en el rendimiento escolar.

Ninguna de estas señales demuestra por sí sola que haya autolesiones. Juntas, y si se mantienen, son motivo suficiente para acercarte y hablar. Puedes repasar otras pistas en la guía sobre salud mental en la adolescencia.

Qué hacer si descubres que tu hijo se autolesiona

Lo primero es atender tu propia reacción. Es normal sentir miedo, enfado o culpa, y conviene darte un momento antes de hablar con él o con ella. Lo que pasa no es culpa tuya ni de tu hijo. Tu calma le dirá que puede confiar en ti.

Lo que suele ayudarLo que suele empeorar las cosas
Hablar en un momento tranquilo, a solas y sin prisas.Sacar el tema en plena discusión o delante de otras personas.
Decir lo que ves y que te preocupa: «He visto que lo estás pasando mal y quiero ayudarte».Gritar, llorar sin control o mostrar asco o rechazo.
Escuchar más que hablar y preguntar qué siente.Interrogar, exigir explicaciones o sermonear.
Validar su malestar aunque no entiendas la conducta.Decir que lo hace «para llamar la atención» o restarle importancia.
Buscar juntos ayuda profesional.Castigar, amenazar o vigilarle de forma constante como única respuesta.

No prometas un secreto absoluto

Puede pedirte que no se lo cuentes a nadie. Entiende su miedo, pero no prometas algo que no podrás cumplir: su seguridad está por delante. Una fórmula honesta puede ser: «No voy a contarlo a cualquiera. Pero para ayudarte necesito hablarlo con alguien que sepa, y lo haremos juntos». Implicarle en los pasos le devuelve algo de control.

Cuida también de ti

Acompañar algo así cansa y asusta. Apóyate en tu pareja, en otro adulto de confianza o en un profesional. Si en casa hay muchos conflictos o os cuesta comunicaros, la terapia familiar puede ayudaros a todos a recuperar un clima más seguro.

Cómo ayuda la terapia y qué pasa con la confidencialidad

La terapia ofrece al adolescente un espacio propio donde entender qué le pasa y aprender otras formas de calmar el malestar. También ayuda a la familia a saber cómo acompañar sin desgastarse. En mi terapia para adolescentes atiendo a chicos y chicas de 12 a 16-17 años, en Burgos o en terapia online.

Así suele funcionar en mi consulta:

  • Antes de empezar, hacemos una llamada breve para valorar la situación.
  • La primera cita es con los padres, para conocer la historia y el contexto familiar.
  • Necesito el consentimiento de ambos progenitores, también si están separados.
  • Lo que el adolescente cuenta en sesión es privado. Esa confianza es la base de la terapia.
  • La excepción es su seguridad. Si está en riesgo, como ocurre con las autolesiones, informo a los padres. Siempre intento que sea con el acuerdo del propio adolescente, preparándolo juntos.

Este equilibrio permite que el adolescente hable con libertad y, a la vez, que la familia no se quede al margen cuando más falta hace.

Elsa Neyret, psicóloga en Burgos

«Cuando un adolescente se hace daño, necesita sentir que puede contarlo sin que el vínculo con su familia se rompa. Desde esa calma resulta mucho más fácil buscar juntos otras maneras de aliviar el dolor.»

— Elsa Neyret, psicóloga general sanitaria

Si eres adolescente y te haces daño

Si estás leyendo esto porque te haces daño, gracias por seguir aquí. Lo que sientes es real y merece cuidado. Hacerte daño no te convierte en una mala persona ni en alguien «raro». Significa que estás cargando con algo muy pesado.

No tienes que resolverlo a solas. Piensa en un adulto de confianza: tu madre, tu padre, un familiar, un profesor o el orientador del instituto. Puedes empezar con algo sencillo, como «estoy pasando un mal momento y necesito ayuda». Si te cuesta decirlo en voz alta, escríbelo en un mensaje.

Si ahora mismo piensas en hacerte daño de forma grave o en morir, llama al 024 o al 112. También puedes llamar al Teléfono ANAR, 900 20 20 10: es gratuito, confidencial y te atienden a cualquier hora. Puedes ver más información en la web de la línea 024 del Ministerio de Sanidad.

Las autolesiones asustan, pero no definen a tu hijo ni a vuestra familia. Con calma, escucha y la ayuda adecuada, muchos adolescentes encuentran otras formas de sostener lo que sienten. Si te preocupa lo que está pasando en casa, escríbeme y vemos juntos cuál es el primer paso.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se autolesiona un adolescente?

Con frecuencia, para aliviar un malestar emocional muy intenso que no sabe gestionar de otra manera: angustia, rabia, tristeza o vacío. El alivio dura poco y el malestar de fondo sigue ahí, por eso conviene buscar ayuda profesional.

¿Las autolesiones son un intento de suicidio?

No necesariamente. Muchas veces son una forma de regular el dolor emocional, sin intención de morir. Aun así, siempre hay que tomarlas en serio, porque indican un sufrimiento importante y pueden convivir con ideas de suicidio.

¿Debo castigar a mi hijo si se autolesiona?

No. El castigo suele aumentar la vergüenza y el secreto, y no aborda el malestar que hay detrás. Lo que ayuda es mantener la calma, escuchar sin juzgar y buscar juntos ayuda profesional.

¿El psicólogo contará a los padres lo que diga mi hijo?

Lo que el adolescente cuenta en terapia es confidencial, salvo cuando su seguridad está en riesgo, como ocurre con las autolesiones. En ese caso se informa a los padres, intentando que sea con el acuerdo del propio adolescente.

Lecturas relacionadas

Este contenido es informativo y no sustituye una consulta psicológica personalizada. Si estás en crisis o con pensamientos de hacerte daño, pide ayuda: 024 (línea de atención a la conducta suicida) o 112 (emergencias).

¿Te sientes identificado/a?

Si quieres dar el paso, escríbeme sin compromiso y vemos juntos cómo puedo acompañarte, en Burgos o en terapia online.

O mira cómo trabajo en terapia para adolescentes.

Llamar Pedir cita