Autoestima y crecimiento

Asertividad: qué es y cómo practicarla sin sentirte culpable

Asertividad: qué es y cómo practicarla sin sentirte culpable

Quizá alguna vez has dicho que sí cuando querías decir que no. O te has callado para evitar un conflicto y luego te has sentido mal. Le pasa a mucha gente. La asertividad es la habilidad de expresar lo que piensas, sientes y necesitas respetándote a ti y a la otra persona. Aquí verás qué es, por qué a veces cuesta tanto y cómo practicarla en tu día a día.

Lo esencial
  • La asertividad es expresar lo que piensas y necesitas de forma clara y respetuosa, sin atacar ni someterte.
  • Se diferencia de los estilos pasivo, agresivo y pasivo-agresivo.
  • La culpa al decir que no es frecuente al principio y suele disminuir con la práctica.
  • Es una habilidad que se aprende con técnicas concretas y, si hace falta, con acompañamiento en terapia.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es la capacidad de comunicar tus opiniones, emociones, necesidades y límites de forma clara, directa y respetuosa. Supone defender lo que es importante para ti sin pasar por encima de nadie y sin dejar que pasen por encima de ti. En psicología se considera una habilidad social, y como tal se puede aprender.

Ser asertivo/a no asegura que la otra persona esté de acuerdo contigo. Lo que cambia es la forma: dices lo que necesitas con respeto y aceptas que el otro también tiene derecho a su respuesta.

Está ligada a la inteligencia emocional. Para expresar lo que sientes, primero necesitas reconocerlo y ponerle nombre.

Estilos de comunicación: pasivo, agresivo, pasivo-agresivo y asertivo

Suele hablarse de varios estilos de comunicación. Nadie usa uno solo: según la situación y la persona, te mueves entre ellos. Verlos juntos ayuda a reconocer el tuyo. Los ejemplos de la tabla son hipotéticos, ante un favor que no puedes hacer.

EstiloCómo se comunicaEjemploCómo te sueles quedar
PasivoCalla sus necesidades para evitar el conflicto.«Vale, no te preocupes, ya lo hago yo.»Con rabia contenida o sensación de no contar.
AgresivoImpone su punto de vista sin tener en cuenta al otro.«Siempre me pides cosas, qué cara tienes.»Con desahogo momentáneo y, a menudo, conflicto después.
Pasivo-agresivoDice que sí, pero muestra el malestar de forma indirecta.«Sí, claro», y luego lo hace tarde o con reproches.Con una tensión que no se resuelve.
AsertivoExpresa lo que necesita con claridad y respeto.«Esta semana no puedo, voy justo/a de tiempo. El lunes sí podría.»Con coherencia, aunque a veces incomode.

El estilo asertivo no busca ganar la conversación. Su objetivo es que las dos partes puedan decir lo que necesitan.

Por qué cuesta tanto ser asertivo/a

Que te cueste poner límites tiene explicación. La forma de comunicarnos se aprende, sobre todo en la familia y en las primeras relaciones importantes. Si creciste en un entorno donde expresar enfado o desacuerdo tenía consecuencias, es lógico que hoy calles para protegerte. Lo desarrollo en la guía sobre la familia disfuncional y cómo te afecta.

También suelen pesar otros factores:

  • El miedo al rechazo o a que la otra persona se enfade.
  • La creencia de que tus necesidades valen menos que las de los demás.
  • Haber aprendido que decir que no es egoísta.
  • Una autoestima dañada, que hace que el juicio ajeno pese más que el tuyo. Si te reconoces aquí, te puede servir esta guía sobre cómo mejorar la autoestima.
  • Los patrones de relación que aprendiste en tus vínculos de apego.

La culpa después de decir que no

Muchas personas sienten culpa justo después de poner un límite. Esa culpa no demuestra que hayas hecho algo mal. A menudo indica que estás saliendo de un patrón conocido, y lo nuevo se vive como un riesgo. Con la práctica, lo habitual es que esa incomodidad pierda fuerza.

Los derechos asertivos: qué son y para qué sirven

Los derechos asertivos son principios que recuerdan que tus necesidades también cuentan. Los popularizó el psicólogo Manuel J. Smith en su libro Cuando digo no, me siento culpable (1975). Aquí tienes algunos, expresados con palabras sencillas. Tienes derecho a:

  • Juzgar tu propio comportamiento, tus pensamientos y tus emociones, y responsabilizarte de ellos.
  • No dar razones ni excusas para justificar lo que haces.
  • Decidir si te corresponde resolver los problemas de otras personas.
  • Cambiar de opinión.
  • Cometer errores y responsabilizarte de ellos.
  • Decir «no lo sé» y «no lo entiendo».

Estos derechos valen igual para los demás. Reconocerlos en ti implica respetarlos en quienes te rodean. Sirven como guía para revisar creencias, no como normas para imponer.

Técnicas de asertividad para el día a día

Estas técnicas se usan a menudo en el entrenamiento en asertividad. Empieza por situaciones de poca carga emocional y ve subiendo poco a poco.

Hablar en primera persona

Describe lo que ocurre, cómo te hace sentir y qué necesitas, sin acusar. Por ejemplo: «Cuando me interrumpes, me siento ignorado/a. Me gustaría terminar lo que estoy diciendo».

Disco rayado

Cuando la otra persona insiste, repite tu mensaje con calma, sin entrar en discusiones. «Entiendo que te venga mal, pero este fin de semana no puedo.»

Banco de niebla

Reconoce la parte de verdad que pueda tener una crítica sin cambiar tu postura. «Puede que tengas razón en que lo he dejado para tarde. Aun así, hoy no voy a poder.»

Pedir tiempo antes de responder

No tienes que decidir en el momento. Decir «déjame pensarlo y te contesto mañana» te da margen para responder desde lo que quieres y no desde la presión.

Decir no sin sobreexplicarte

Una razón breve basta. Cuantas más justificaciones das, más fácil suele ser que la conversación se convierta en una negociación.

La asertividad es una herramienta para relaciones donde existe un mínimo de respeto. Si en una relación sientes miedo, control o desprecio constante, lo prioritario es tu seguridad y buscar apoyo. En situaciones de violencia de género puedes llamar al 016, y ante una emergencia, al 112. Si después de hablar con alguien dudas de tu propia percepción, puede ayudarte leer sobre el gaslighting.

Cómo se trabaja la asertividad en terapia

En terapia, la asertividad se trabaja desde dos lados. Por un lado, exploramos las creencias y experiencias que te llevan a callar o a explotar. Por otro, practicamos nuevas formas de comunicarte en un espacio seguro, por ejemplo ensayando una conversación difícil antes de tenerla.

Poco a poco, lo que al principio incomoda se va sintiendo más natural. Si te cuesta poner límites en el trabajo, la familia o la pareja, puedes ver en qué consiste mi terapia para adultos. La ofrezco presencial en Burgos y también en terapia online.

Elsa Neyret, psicóloga en Burgos

«Cuando empiezas a poner límites, al principio incomoda a todos, también a ti. Con el tiempo, las relaciones que te cuidan se ajustan, y tú dejas de cargar con todo lo que callabas.»

— Elsa Neyret, psicóloga general sanitaria

Ser asertivo/a se aprende con práctica, errores y paciencia contigo. Habrá conversaciones que salgan bien y otras en las que vuelvas a callar, y las dos forman parte del camino. Cada vez que dices lo que necesitas con respeto, refuerzas la idea de que tú también cuentas. Si quieres trabajarlo con acompañamiento, escríbeme y lo hablamos.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa ser una persona asertiva?

Significa poder expresar lo que piensas, sientes y necesitas de forma clara y respetuosa. Una persona asertiva pone límites, dice que no cuando lo necesita y escucha al otro sin sentirse obligada a ceder.

¿Cuál es la diferencia entre asertividad y agresividad?

La agresividad impone tu postura sin tener en cuenta al otro, a menudo con ataques o reproches. La asertividad defiende lo que necesitas respetando también a la otra persona y su derecho a no estar de acuerdo.

¿Por qué me siento culpable al decir que no?

Suele pasar cuando aprendiste que tus necesidades valían menos o que negarte era egoísta. Esa culpa no demuestra que hayas hecho algo mal, y con la práctica lo habitual es que pierda fuerza.

¿Se puede aprender a ser asertivo/a?

Sí. La asertividad es una habilidad que se entrena con práctica, empezando por situaciones sencillas. Si te cuesta mucho o te genera ansiedad, la terapia puede ayudarte a trabajarla paso a paso.

Lecturas relacionadas

Este contenido es informativo y no sustituye una consulta psicológica personalizada. Si estás en crisis o con pensamientos de hacerte daño, pide ayuda: 024 (línea de atención a la conducta suicida) o 112 (emergencias).

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