Emociones y bienestar

Alexitimia: qué es y cómo aprender a poner nombre a lo que sientes

Alexitimia: qué es y cómo aprender a poner nombre a lo que sientes

«¿Cómo te sientes?» Para muchas personas es una pregunta sencilla. Para otras, la respuesta sincera es «no lo sé». Notan algo, quizá un nudo en el estómago o un cansancio raro, pero no saben qué emoción es. Esa dificultad tiene nombre: alexitimia. Aquí te explico qué es, por qué no es un diagnóstico y de dónde puede venir. También cómo se aprende, poco a poco, a poner palabras a lo que sientes.

Lo esencial
  • La alexitimia es la dificultad para identificar y describir las propias emociones.
  • Es un rasgo que se da en distintos grados; no es un diagnóstico ni una enfermedad.
  • Quien la tiene siente emociones, pero le cuesta reconocerlas y a menudo las nota como sensaciones físicas.
  • Se puede entrenar: vocabulario emocional, escucha del cuerpo y, si hace falta, terapia.

Qué es la alexitimia

La alexitimia es la dificultad para identificar y describir las propias emociones. La persona nota que algo le pasa, pero le cuesta saber qué emoción es, distinguirla de otras y explicársela a los demás. A menudo la emoción se vive más como una sensación del cuerpo que como un sentimiento con nombre.

El término lo propuso el psiquiatra Peter Sifneos en 1973, a partir de su trabajo con pacientes con molestias psicosomáticas. Viene del griego y significa, literalmente, «sin palabras para las emociones».

Se suele describir con tres rasgos que van juntos:

  • Dificultad para identificar emociones y distinguirlas de las sensaciones físicas.
  • Dificultad para describirlas a otras personas.
  • Un estilo de pensamiento orientado hacia fuera, más centrado en hechos concretos que en el mundo interior.

Por qué la alexitimia no es un diagnóstico

La alexitimia no figura como trastorno en los manuales diagnósticos de referencia. Se entiende como un rasgo de personalidad dimensional: todas las personas estamos en algún punto entre «me cuesta poco» y «me cuesta mucho» reconocer lo que siento. Por eso tiene más sentido hablar de grados que de tenerla o no tenerla.

En investigación se mide con cuestionarios como la Escala de Alexitimia de Toronto (TAS-20). Los test que circulan por internet pueden darte una pista, pero no sirven para etiquetarte. Si te preocupa, una psicóloga puede valorarlo contigo en el contexto de tu vida.

Tener alexitimia no significa ser una persona fría ni sin empatía. Las emociones están ahí; lo que cuesta es reconocerlas, nombrarlas y usarlas como guía. Esa diferencia importa mucho, sobre todo para dejar de culparte.

Señales de alexitimia en el día a día

La alexitimia se nota en pequeños detalles cotidianos. Esta tabla recoge algunas señales frecuentes y cómo pueden vivirse por dentro:

Lo que se observaCómo puede vivirse por dentro
Responder «bien» o «normal» casi siempre.Cuesta encontrar una palabra más precisa para lo que pasa.
Confundir emociones entre sí.El enfado, la tristeza o el miedo se mezclan en un «estoy mal» general.
Notar el malestar sobre todo en el cuerpo.Tensión, dolor de cabeza o estómago revuelto sin saber qué emoción hay detrás.
Hablar de hechos más que de sentimientos.Contar qué pasó resulta más fácil que contar cómo te afectó.
Reacciones bruscas que sorprenden incluso a uno mismo.La emoción se acumula sin reconocerse hasta que desborda.
Dificultad para leer lo que sienten otros.Las emociones ajenas también llegan borrosas.

Reconocerte en alguna de estas señales no significa que tengas alexitimia. Todos pasamos épocas en las que nos cuesta saber qué sentimos, sobre todo con mucho estrés o cansancio.

Por qué aparece la alexitimia

No hay una causa única, y la investigación todavía no lo explica del todo. Se suele hablar de una combinación de factores:

  • El temperamento y la forma de ser de cada persona.
  • El clima emocional en la infancia. En familias donde no se hablaba de emociones, o donde expresarlas tenía consecuencias, es más difícil aprender a nombrarlas.
  • Experiencias muy dolorosas o estresantes. A veces desconectar de lo que se siente funciona como una forma de protegerse.

La alexitimia se ha estudiado junto a la ansiedad, la depresión, los trastornos de la conducta alimentaria o algunas molestias físicas sin causa clara. Eso no quiere decir que una cosa cause la otra. Si te interesa cómo influye la familia en esto, puedes leer sobre la familia disfuncional.

El cuerpo como punto de partida

Si las palabras no llegan, el cuerpo suele ser la puerta de entrada más fácil. Las emociones tienen un correlato físico, y aprender a fijarte en él te da pistas. Un pecho apretado, una mandíbula tensa o un nudo en el estómago son información, aunque todavía no sepas traducirla.

Un ejercicio sencillo es pararte un minuto, cerrar los ojos si te resulta cómodo y recorrer el cuerpo de la cabeza a los pies. La idea es solo notar, sin cambiar nada. Después puedes preguntarte qué ha pasado en las últimas horas que pueda tener relación con lo que notas.

La atención plena entrena justo esa capacidad de observar sin juzgar. Si te apetece probar, aquí tienes una guía sobre qué es el mindfulness y cómo empezar.

Cómo trabajar la alexitimia

La capacidad de reconocer y nombrar emociones se puede entrenar a cualquier edad, como quien aprende un idioma. Estas prácticas sirven para empezar:

  1. Amplía tu vocabulario emocional. Ten a mano una lista de emociones y prueba a elegir la que más se acerca, aunque no sea exacta.
  2. Lleva un registro de tres columnas. Qué pasó, qué notaste en el cuerpo y qué palabra se aproxima a lo que sentiste.
  3. Hazte la pregunta con más detalle. En lugar de «¿cómo estoy?», prueba «¿estoy más cerca del enfado, la tristeza, el miedo o la alegría?».
  4. Usa otras vías de expresión. Escribir, dibujar o escuchar música puede ayudar a que la emoción tome forma antes que las palabras.
  5. Apóyate en alguien de confianza. Frases como «parece que eso te ha molestado» pueden ayudarte a reconocer lo que no veías.

Estas prácticas encajan con lo que se trabaja en la regulación emocional y en la inteligencia emocional. Reconocer una emoción es el primer paso para poder gestionarla.

La alexitimia en terapia

En terapia puedes practicar con alguien que te ayuda a detectar lo que sientes en el momento y a ponerle nombre sin prisa ni juicio. También se exploran las experiencias que pudieron hacer necesario desconectar de las emociones. Puedes ver cómo trabajo en la terapia para adultos, presencial en Burgos o en terapia online.

Si convives con alguien con estas dificultades, ayuda hacer preguntas concretas y no tomar su silencio como desinterés. Ser paciente con su ritmo también forma parte del proceso.

Elsa Neyret, psicóloga en Burgos

«Cuando alguien me dice "no sé lo que siento", lo tomo como un punto de partida. Las emociones se aprenden a nombrar como cualquier idioma: con paciencia, práctica y un espacio donde equivocarse no tenga consecuencias.»

— Elsa Neyret, psicóloga general sanitaria

No saber qué sientes puede hacer que te sientas lejos de ti y de los demás. Esa distancia se puede acortar, paso a paso, empezando por escuchar lo que te dice el cuerpo. Si quieres hacerlo acompañado/a, conóceme un poco más o escríbeme cuando quieras.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la alexitimia?

Es la dificultad para identificar y describir las propias emociones. Quien la tiene nota que algo le pasa, a menudo como una sensación física, pero le cuesta saber qué emoción es y explicarla a otros. El término significa «sin palabras para las emociones».

¿La alexitimia es una enfermedad?

No. La alexitimia no es un diagnóstico ni aparece como trastorno en los manuales clínicos. Se entiende como un rasgo de personalidad que se presenta en distintos grados. Puede acompañar a otras dificultades, pero por sí sola no es una enfermedad.

¿Las personas con alexitimia sienten emociones?

Sí. Sienten como cualquiera, pero les cuesta reconocer qué sienten y ponerle nombre. Por eso a veces se las percibe como frías o distantes, cuando lo que ocurre es que la emoción llega borrosa o se nota sobre todo en el cuerpo.

¿Se puede mejorar la alexitimia?

Sí, la capacidad de reconocer y nombrar emociones se puede entrenar. Ayudan ampliar el vocabulario emocional, prestar atención a las sensaciones del cuerpo y llevar un registro sencillo. La terapia psicológica ofrece un espacio seguro para practicarlo con acompañamiento.

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Este contenido es informativo y no sustituye una consulta psicológica personalizada. Si estás en crisis o con pensamientos de hacerte daño, pide ayuda: 024 (línea de atención a la conducta suicida) o 112 (emergencias).

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